¿Debo aceptar las incertidumbres y fluir?

incertidumbre portada

Las personas tenemos una muy baja tolerancia a la incertidumbre, algo paradójico teniendo en cuenta la complejidad, imprecisa y cambiante del mundo que nos rodea.

No es algo que solamente haya observado en mi práctica clínica o en mí día a día. Hay estudios que demuestran la menor presencia de estrés en aquellas personas que saben que recibirán una descarga o que conocen un diagnóstico a pesar de ser éste desfavorable, en contraposición con aquellas que viven con la duda.

necesidad de controlNecesitamos saber, ya que eso nos brinda una ilusoria sensación de control sobre los acontecimientos en los que estamos involucrados, aunque probablemente este “control” no se sostenga ante un análisis objetivo. Pensemos en el TOC (trastorno obsesivo compulsivo) por ejemplo, los rituales de esa persona que tiene la necesidad de comprobar 7 veces que ha cerrado la llave del gas antes de salir de casa no es más que un reflejo de este miedo a lo desconocido llevado al extremo.

¿Entonces no sería más útil abrazar el caos y asumir que no hay nada seguro o completamente cierto?

Seguramente no. Las raíces de los miedos se encuentran en las profundidades de nuestro cerebro primitivo, una zona VIP donde solo se permite la entrada a aquellas respuestas que la evolución ha pulido durante generaciones. Por lo tanto, podemos asumir que si la intolerancia a la incertidumbre se encuentra entre esas respuestas innatas es porque cumple alguna función adaptativa.

¿De qué sirve el miedo a lo incierto?

  • Nos ayuda a simplificar y comprender: hemos dicho que el mundo que nos rodea es complejo y cambiante y de hecho lo es mucho más que la mente humana, cuya capacidad para procesar las infinitas variables o inputs externos es limitada. El miedo a lo incierto nos sirve para solucionar este pequeño error de diseño. Creamos reglas simples y generales que expliquen el comportamiento de las cosas y alivien el desasosiego que nos genera lo desconocido.  Ejemplos de estas reglas: el fuego calienta, las nubes vaticinan una tormenta, los buenos bailarines son también buenos amantes, etc.
  • Nos permite hacer predicciones simples: quedarnos con estas reglas, con aquello que conocemos, nos permite anticipar ciertas respuestas. Si siempre que pongo un cazo de agua sobre el fuego, éste hierve, es posible que vuelva a suceder lo mismo si repito el proceso. En caso que las respuestas anticipadas sean de tipo aversivo y dañino, también cumpliría con la siguiente función de auto-conservación.
  • Nos protege de algunos peligros: “más vale malo conocido, que bueno por conocer” según este principio de conservación, si nos aferramos a lo que conocemos, a nuestras zonas de confort, es probable que decidamos no asumir riesgos que podrían hacer peligrar nuestra supervivencia.

orden vs incertidumbre

En conclusión, vivir creyendo en la determinación que no hay nada bajo nuestro control y que todo es incierto, puede ser igual de perjudicial que hacerlo con el pavor de echarlo todo a perder por dar un paso fuera de nuestra zona de confort. El miedo a la incertidumbre es irracional pero existe por algún (o varios) motivos; sin embargo, es decisión de cada uno asumir o vencer dichos miedos en la medida que cada uno crea conveniente.

Escrito por: Esteve Planadecursach Soler. Col #21.691

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